El contraste de Valledupar: entre preguntas incómodas y ruedas de prensa tranquilas
Por Ramón Elías Duarte Quintero
Valledupar se convirtió recientemente en el escenario de dos momentos políticos que, aunque similares en su forma, resultaron diametralmente opuestos en su fondo. Las visitas de los senadores Iván Cepeda y Paloma Valencia, ambos candidatos presidenciales, trazaron una línea divisoria en la manera en que la prensa local aborda a los líderes de distintas vertientes ideológicas.
De la tensión generada por una pregunta punzante a Cepeda sobre una posible alianza de gobierno con las FARC, se pasó a un ambiente de evidente tranquilidad durante el encuentro con Valencia.
Esta dualidad en el trato no solo marca un precedente en la cobertura informativa de la ciudad, sino que abre un debate de fondo sobre el equilibrio y la fiscalización del poder desde el periodismo regional.
Sesgo en la agenda mediática
La diferencia en el tratamiento de ambos candidatos sugiere una asimetría en la fiscalización periodística. Mientras que a los candidatos de izquierda se les suele exigir desmarcarse constantemente de grupos insurgentes (como las FARC o sus disidencias), a los candidatos de derecha no siempre se les aplica el mismo rigor respecto a vínculos históricos o ideológicos con el paramilitarismo. Esto refuerza la percepción de que ciertos sectores de la prensa operan bajo marcos preestablecidos sobre quién representa una «amenaza» a la institucionalidad.
Estigmatización como estrategia de campaña
El caso de Iván Cepeda en Valledupar, donde calificó la pregunta de un periodista como un «delito» al implicar que gobernaría con delincuentes, evidencia cómo la narrativa de «vínculos con las FARC» sigue siendo una herramienta central para atacar al progresismo. Cepeda ha denunciado esto como una «persecución política» y una estrategia de «propaganda sucia» para afectar su popularidad.
Normalización del discurso de la derecha
La ausencia de preguntas incómodas a Paloma Valencia sobre el paramilitarismo en eventos públicos como el de Valledupar puede interpretarse como una normalización de su plataforma política. Al ganar la consulta interna del Centro Democrático, su discurso se ha centrado más en críticas a la gestión actual y en la defensa de regiones como Antioquia, evitando a menudo ser confrontada por las sombras del pasado de su sector político en escenarios locales.
Polarización y redes sociales
La velocidad con la que el episodio de Cepeda se trasladó a las redes sociales demuestra que la audiencia ya no es un receptor pasivo. La «aclaración y contextualización» del candidato fue utilizada por sus seguidores para denunciar la estigmatización, mientras que sus detractores la usaron para cuestionar su temperamento frente a la prensa.
En conclusión, estos dos momentos revelan una campaña donde el pasado violento del país sigue siendo el eje del debate, pero se utiliza de forma desigual para cuestionar la legitimidad de los aspirantes según su orilla ideológica.
