Después de 20 años sin tierra, 122 familias vuelven al campo en El Copey
La tierra volvió a tener nombre propio en El Copey. Para 122 familias campesinas, el predio La Constancia no es solo un terreno: es el punto de partida para empezar de nuevo.
“Después de más de 20 años, volvemos a sonreír”, dice Miguel Avendaño Martínez, representante de la Asociación de Campesinos Copeyanos, mientras resume lo que significa recibir un lugar para trabajar y vivir con dignidad.
La Agencia Nacional de Tierras entregó este predio de 364 hectáreas como parte de la Reforma Agraria. Desde entonces, familias que durante años estuvieron desplazadas o sin acceso a tierra hoy retoman su vida en el campo.
Miguel lo explica sin rodeos: “Un campesino sin tierra es una persona amargada”. Por eso, asegura que volver a cultivar y criar animales no solo representa sustento, sino también identidad.
En La Constancia ya se ven los primeros resultados. Las familias empezaron con la cría de gallinas y cerdos, y cultivos como yuca, patilla, caña y otros alimentos. La meta es producir para el consumo propio y también para la venta.
Historias como la de Jovana Martínez reflejan ese cambio. Con su familia ya levantó una vivienda, un galpón y comenzó a sembrar. Hoy, dice, tiene cómo sostenerse desde su propia tierra.
Detrás de estas historias hay organizaciones campesinas que han resistido durante años, como la Anuc, Caviarpaz y la Asociación Tierra, Futuro y Vida, que agrupan a los beneficiarios y han impulsado procesos colectivos en el territorio.
Desde la Agencia Nacional de Tierras señalan que esta entrega busca no solo distribuir predios, sino transformar la vida de quienes históricamente han estado excluidos del acceso a la tierra.
En La Constancia, ese cambio ya se empieza a sentir. Para estas familias, la tierra dejó de ser un sueño y se convirtió en una realidad que hoy trabajan con sus propias manos.
