Más de 1.100 personas buscadoras acudieron a la Ruta Buscadora en su primer mes de 2026

Más de 1.100 personas buscadoras acudieron a la Ruta Buscadora en su primer mes de 2026

La historia de Cruz Olga Morales de Rojas resume el propósito de una estrategia que busca acercar la institucionalidad a las familias que llevan años intentando encontrar a sus seres queridos desaparecidos. En Florencia, Caquetá, la mujer llegó hasta la unidad móvil de la Ruta Buscadora con una fotografía de Jairo, su hijo, a quien busca desde hace más de 25 años.

Jairo tenía 17 años cuando desapareció en Morelia junto con su hermano Henry, de 22. Ambos habían salido de la finca para comprar una herramienta destinada al trapiche y nunca regresaron. Con el paso de los años, Cruz Olga logró recibir el cuerpo de Henry, una noticia que significó dolor, pero también la posibilidad de conocer qué había ocurrido con él. De Jairo, en cambio, todavía no tiene respuestas.

Como ella, otras 1.188 personas acudieron durante el primer mes de operación de la Ruta Buscadora en 2026, de acuerdo con las cifras de la Subdirección Técnica de Participación y Enfoques Diferenciales de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD).

La estrategia amplió este año su despliegue a siete rutas simultáneas y, en su recorrido, ha alcanzado 115 municipios, corregimientos y veredas de 21 departamentos, además de permitir la toma de 702 muestras biológicas que pueden resultar fundamentales para los procesos de identificación de personas desaparecidas.

El recorrido incluye territorios de Córdoba, Sucre, Bolívar, Antioquia, Caquetá, Risaralda, Caldas, Cauca, Bogotá, Cundinamarca, Boyacá, Guaviare, Meta, Santander y Cesar, entre otros departamentos, llevando los equipos de la UBPD directamente a comunidades donde permanecen abiertas numerosas historias de desaparición.

La estrategia también ha tenido que adaptarse a situaciones extraordinarias. Tras el sismo de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto, la Unidad de Búsqueda reorganizó parte del recorrido de las rutas Suroccidente y Noroccidente y priorizó su presencia en zonas afectadas de Cauca y Antioquia, mientras apoyaba la atención de la emergencia.

El trabajo territorial se desarrolla además con el acompañamiento de alcaldías, resguardos indígenas, juntas de acción comunal, organizaciones de víctimas, parroquias y emisoras comunitarias, que han facilitado el acercamiento de las familias a los equipos de búsqueda.

“Con la Ruta Buscadora llevamos la institucionalidad hasta el territorio, hasta la plaza del pueblo, los parques, hasta donde han estado las personas buscando todos estos años”, explicó Gabriel Burbano, subdirector técnico de Participación y Enfoques Diferenciales de la UBPD.

La meta para este 2026 es llegar a alrededor de 450 territorios antes de finalizar noviembre. En cada parada, los equipos reciben solicitudes de búsqueda, toman muestras biológicas y desarrollan jornadas de pedagogía sobre la desaparición y el derecho de las familias a buscar.

Para personas como Cruz Olga, estos recorridos representan mucho más que una jornada institucional: son una nueva oportunidad para aportar información, entregar una muestra o una fotografía y mantener vigente la búsqueda de quienes, como Jairo, llevan décadas sin regresar a casa.