17 personas regresaron al Cesar tras escapar de una red de trata en Camboya
Después de meses de incertidumbre y lejos de sus familias, 17 personas oriundas del Cesar regresaron al departamento tras permanecer en Camboya, donde, según sus testimonios, fueron víctimas de una red que las habría llevado al país asiático con falsas promesas de empleo y altos salarios.
Uno de los casos es el de una joven de 23 años, a quien para proteger su identidad llamaremos Marisella. Ella contó que salió de Bogotá junto a varios conocidos luego de quedar sin empleo y aceptar una oferta que prometía trabajo en un call center en Camboya, con ingresos que podían alcanzar los 15 o 20 millones de pesos mensuales entre salario y comisiones.
La realidad que encontraron fue muy diferente. Al llegar fueron trasladados a una especie de complejo donde funcionaban oficinas y permanecían personas de diferentes nacionalidades. Según el relato de Marisella, las jornadas podían comenzar a las 9 de la noche y extenderse hasta el mediodía o la 1 de la tarde del día siguiente, mientras eran sometidos a controles y sanciones económicas si no cumplían las metas establecidas.
La joven asegura que durante cuatro meses vivieron bajo amenazas, con restricciones incluso para ir al baño y descuentos sobre los pagos cuando no alcanzaban los objetivos con los clientes. El grupo finalmente aprovechó una redada para escapar en abril y permaneció en un refugio mientras esperaba la asistencia que les permitiera regresar a Colombia.
La espera se extendió durante cinco meses hasta que una ONG internacional logró articular la ayuda con el Ministerio del Interior y el Comité Departamental de Lucha contra la Trata de Personas, cuya Secretaría Técnica está a cargo del Gobierno del Cesar. Así fue como los 17 connacionales pudieron regresar y aterrizar en Valledupar, donde fueron recibidos por funcionarios de las secretarías de Gobierno y Salud, Migración Colombia, Defensoría del Pueblo, ICBF y Policía Nacional.
Para algunos de ellos, el regreso estuvo acompañado de miedo y afectaciones emocionales por las experiencias vividas en Camboya. Los equipos que participaron en la recepción también brindaron acompañamiento psicológico y apoyo para el retorno a sus municipios de origen.
Desde el Gobierno del Cesar advirtieron que la trata de personas es una realidad en el departamento. Según la información suministrada por la administración, más de 300 personas han sido identificadas como posibles víctimas de este delito, luego de ser llevadas a otros países mediante ofertas laborales que prometen salarios elevados y condiciones que finalmente no corresponden con lo encontrado al llegar.
Marisella ahora intenta reconstruir su vida junto a su familia y dejó una recomendación para quienes atraviesan dificultades económicas y reciben ofertas para trabajar en el extranjero: verificar la empresa, las condiciones del empleo y todos los detalles antes de viajar. “Salir del país no es así nada más”, fue uno de los mensajes que dejó después de regresar de una experiencia que, según relató, comenzó como una oportunidad laboral y terminó convirtiéndose en una situación de explotación y miedo.
