Churo’ Díaz: De estudiante de Derecho a cantante
Por Aquilino Cotes Zuleta
En una sobria celebración musical en Valledupar, el cantautor de Urumita La Guajira ‘Churo’ Diaz (Jorge Iván Díaz Lafaurie) hizo el sábado anterior el lanzamiento oficial de su nuevo álbum de musiva vallenata denominado ‘El Pluma Blanca’ título tomado de la canción de Roberto Calderón.
Fue un encuentro con los periodistas para dar a conocer pormenores del nuevo disco que contiene 18 canciones. Estuve presente en el evento, invitado por los organizadores.
Para destacar que su trayectoria musical es amplia. Comenzó en 2004 con el acordeonero Iván Zuleta con el álbum Talento y Juventud, producción de la que sobresalió la canción “De Ti Me Gusta Todo”.
En septiembre de 2024 presentó el disco El Fuete, con el talentoso acordeonero Elías Mendoza, grabaron 17 canciones. Entre los compositores están Fernando Gómez, Tito Manjarrez y Juan Fabio Lago.
Conocí al Churo Díaz a comienzos del año 2.000 en la Universidad Popular del Cesar, de Valledupar, en donde era estudiante de Derecho y yo su profesor de la asignatura Expresión Oral y Escrita, una unidad que permite desarrollar las habilidades comunicativas del estudiante y preparar al futuro profesional. Es decir, se capacita al estudiante para que pueda estructurar y percibir discursos orales y escritos de forma claros y coherentes, en una redacción solvente. Recuerdo que las clases eran dos horas, los lunes y los jueves.
El primer día de clases acostumbro hacer presentaciones de cada uno de los estudiantes. Uno de ellos destacó que en el grupo estaba Jorge Iván Díaz hijo del cantante Adanies Díaz (fallecido en un accidente). Uno de sus compañeros expresó que el ‘Churo’ ya estaba organizando un conjunto vallenato y era cantante como su padre.
Desde entonces el joven resultó ser una especie de líder en lo musical en su curso y todos los compañeros lo apoyaban. Sin embargo, cada lunes y jueves ‘El Churo’ llegaba tarde a clases, igual que a las clases de los otros profesores.
Ya había quejas y hasta acusaciones porque llegaba muy trasnochado y con sueño al salón del bloque H de la Universidad Popular del Cesar. Todo porque estaba cumpliendo compromisos musicales en evento privados. Un día hablé con él y le sugerí que dejara la universidad y se dedicara 100 por ciento a la música vallenata. Le di varias razones, como su afectación en su salud por el fuerte compromiso estudiantil y como cantante; además, los cruces de horarios también le perturbaban.
Un día en clases le hice público el mismo llamado. Le reiteré la necesidad de avanzar en su carrera de derecho o en la conformación de su conjunto. Él aducía la responsabilidad con sus familiares en convertirse en un profesional, en un gran abogado.
Un día en una actividad de clases, en un taller sobre la asignatura se presentó al salón con el acordeonero, el cajero y el guacharaquero. Hizo su presentación en versos alusivos a la clase.
Ese mismo día le reiteré que renunciara a la carrera o a la música, pero le advertí y aclaré que para cursar una carrera profesional tenía muchos años de por medio.
Reconoció el legado que le había dejado su padre. Le dije que tenía todo a la mano, su vocación como cantante, su talento y liderazgo y sobre todo su voz.
“Dedícate a la música vallenata y después estudias derecho. Seguramente nos volveremos a ver en clases otra vez tu como cantante famoso y yo como profesor”, le dije.
En la Universidad Popular del Cesar lo estamos esperando para que cumpla ese otro sueño de ser abogado. Hasta la próxima semana. tiochiro@hotmail.com
