Recuerdos de Carlos Araque
Por Aquilino Cotes Zuleta
Acordeonero respetable fue Carlos Araque, “el más versátil parrandero”, decía Emiliano Zuleta Baquero.
Carlos Roberto Araque Mieles nació en Manaure, Cesar, en 1910 y falleció en Cartagena en 1987, a sus 77 años. Era hijo de Guillermo “El Cachaco” Araque y Martina Mieles.
Su hermana menor Rudecinda Araque Mieles “La Rui”, quien vivió en el municipio de La Paz afirmó que “desde pequeño tuvo inclinaciones por el canto y la música de acordeón. Siempre estaba pendiente de un acordeón”.
Aprendió a tocar a los 11 años, con un acordeón de un hermano, en la finca de su papá “El Cachaco” Araque, un emigrante de la Guerra de los Mil Días, oriundo de Duitama, Boyacá. Aunque sus padres lo regañaban, él hacía caso omiso a las rabietas de ellos para practicar el acordeón. Hasta abandonó la escuela.
Uno de sus hijos, Carlos Araque Zúñiga, me contó que su papá fue un gran acordeonero, uno de los músicos más completos de la región, porque tocaba, cantaba y componía. Conoció a su mamá Rosario Ovalle Zúñiga en Villanueva de cuya unión nació él. Pero con varias mujeres tuvo tres hijos varones y siete mujeres.
El Rey Vallenato Miguel López (+), acordeonero del conjunto Los Hermanos López, decía que las parrandas de Carlos Araque eran muy comentadas en Manaure, La Paz, Villanueva y La Jagua. Durante años se la pasó tocando en cada pueblo con Emiliano, “Toño” Salas, Sabino Soto, Alfredo Gutiérrez, Pablo Rafael López Gutiérrez, Carlos Noriega y Simón Salas.
Pagó el servicio militar con el acordeonero Pablo Rafael López, padre de los López, en el Batallón Córdoba de Santa Marta, pero se la pasaba en Manaure y Villanueva con oficiales, tocándoles a los militares. “Él llegaba a la casa y me decía: “estoy pagando el servicio militar” y yo le preguntaba: “pero no te veo arma” y él me decía “es que mi arma es el acordeón”, decía que no necesitaba armas de fuego”, recordó su hijo.
“Él acostumbraba a llegar a la casa de Manaure, y se sentaba en la hamaca con el acordeón en las manos y empezaba a tocar, acostado, se pasaba horas ahí”.
Se iba sin avisar y regresaba con su acordeón en el hombro a Manaure. “Era muy enamorado, pero no le gustaba poner serenatas sino parrandear. Cuando estaba parrandeando le gustaba tocar mucho merengue y beber Ron Caña, era su trago favorito”, recuerda su hijo.
El merengue “El siniestro de Ovejas”, lo catapultó al éxito en 1970 grabado por Jorge Oñate y Miguel López.
“En el siniestro de Ovejas hasta los santos lloraron
y el recuerdo solo queda
de aquellos que se quemaron
dónde estaba Carlos
dónde estaba Araque
lleno de tristeza por esa tragedia”.
Su hermana “La Rui” afirmó que él vivió en Manaure toda la vida, pero se fue para Ovejas, porque supo que allí había mujeres bonitas y a él le gustaba una mujer bonita. En Ovejas, Sucre, convivió con Marta y tuvo un hijo, pero el hijo murió.
Nunca tuvo agrupación de base. Fue un hombre muy recto. Con él todo tenía que ser con orden, porque con desorden no hacía nada. El que iba a escuchar su acordeón tenía que estar callado. Fue un parrandero, con caja y guacharaca, pero también con solo acordeón. La mayoría de las parrandas las hizo en la casa de Rita Clara en Manaure. Recordó un verso como el que le hizo a una enamorada en Manaure: “Lo dice Carlos Araque / yo tengo razón / por una bella muchacha / que me mata el corazón”.
Años después se fue para Cartagena en donde se enamoró de una señora y se metió a vivir con ella. La mujer en Cartagena hasta le regaló un acordeón nuevo. Hasta la próxima semana tiochiro@hotmail.com.
