Merecemos una UPC libre de presiones
Por Aquilino Cotes Zuleta
Varios personajes y otros no tan personajes están sometiendo a la Universidad Popular del Cesar -nuevamente- al peor escarnio público, porque esa mole de cemento que se ha edificado en medio de tantas adversidades, en 50 años, hoy no resiste más tanta infamia, tantas mentiras, tantos saqueos y tanta desgracia colectiva. Ese rumor “hay un nuevo rico en la UPC” debe desaparecer.
Hay que entrar a la universidad para respirar alegría, sentir vida, esperanza, futuro, conocimientos y ejecutar nuevos retos. Son 20 mil o más muchachos y muchachas que tratan de cambiar sus aspiraciones, de obtener logros, superación personal para ellos y sus familias. De la UPC dependen muchas familias en la región.
Yo siento esos pasos de cada uno y de los centenares de administrativos y docentes. Han sido 50 años de esperanza y muchos lo han logrado, hay en el país y el exterior muchos egresados upecistas que hacen patria y ponen en práctica sus aprendizajes.
Yo he trasegado junto a muchos de esos miles de muchachos y muchachas, desde cuando el profesor “Toño Egea” (fallecido) me vinculó a la UPC hace 26 años. Podría hoy mencionar a muchos docentes y administrativos con quienes he tenido en ocasiones enfoques desiguales, incluso, desde esta columna les he llamado la atención a varios rectores, miembros del CSU o directivos, pero siempre pretendiendo no permitir que arrasen la institución. A ninguno les guardo rencor ni antepongo mi orgullo al vaivén de mi querer.
Han pasado tantas cosas en la UPC en estos últimos 26 años. Yo he vivido muchas con muchos de mis compañeros docentes, desde una tribuna neutral y critica. La barbarie que vivió la UPC de manos de sus verdugos criminales fue un sismo brutal, docentes asesinados a sangre y fuego por no pensar igual que sus asesinos, otros han renunciado, muchos se han pensionado y otros están ahí enseñando, proponiendo, enfocando y esperando que dejen en paz a la UPC.
En pocos días el rector Robert Romero deberá entregar el cargo al profesor Guillermo Andrés Echevarría Gil, quien ha sido designado en medio de duros cuestionamientos al Consejo Superior Universitario.
Pareciera que los miembros del Consejo Superior, los que hoy tienen mayoría, están sordos y ciegos, y no miran las críticas constructivas, aunque sea para verificar o rectificar si el nuevo rector cumple o no los requisitos.
Hay serios indicios que señalan que el nuevo rector está inhabilitado para ejercer el cargo. Solo basta investigar y encontrar la verdad.
Pero si el señor Guillermo Echevarría sabe que no llena los requisitos debe apartarse del proceso y estoy seguro que muchos aplaudirán su gallardía.
No es necesario que unos estén con Ape Cuello y otros con la Casa Cielo y tampoco que sean acólitos del presidente Petro. Los miembros del Consejo Superior deben ser independientes y soberanos.
Igualmente, el gremio sindical como Aspu deberá liderar una rigurosa conversación con los miembros del CSU y los directivos para que la decisión final sea avalada por el grueso de los docentes.
La Universidad Popular del Cesar merece respeto, exigimos que así sea. Cada integrante del Consejo Superior debe propender por el bienestar de la universidad no por el bienestar del bolsillo ajeno.
Finalmente, el actual rector deberá apartarse de las componendas y rechazar cualquier asomo que busque imponer su recomendado para quedar él con el poder, aunque sea en segundas manos. Es de honor y de entereza que el rector se aparte y permita que el CSU sane el proceso y evite que la UPC caiga en desgracia. Hasta la próxima semana. tiochiro@hotmail.com
