Ana María sobrevivió al terremoto, pero perdió a sus padres y sus dos hermanas en Cali
Ana María Saavedra sobrevivió al colapso del edificio donde vivía su familia en Cali, pero ahora enfrenta una realidad completamente distinta: sus padres y sus dos hermanas murieron bajo los escombros tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país.
La joven, de 23 años, logró mantenerse con vida al resguardarse debajo de una mesa de madera maciza. Vecinos que escucharon sus gritos alertaron a los organismos de socorro y permitieron que fuera rescatada con vida y trasladada a una clínica.
Ana María sufrió una fractura en la pelvis y fue sometida a una cirugía. Según su familia, permanece consciente, lúcida y hablando, mientras avanza en su recuperación. Los médicos estiman que en dos o tres semanas podría volver a caminar.
Pero mientras su cuerpo comienza a recuperarse, la joven tendrá que enfrentar la pérdida de prácticamente todo su núcleo familiar.
Sus padres, Jairo Hernán y Victoria, fueron encontrados sin vida entre los restos del edificio. Según sus familiares, ambos murieron abrazados en una habitación.
Sus hermanas, Sofía e Isabella, también quedaron atrapadas entre las ruinas. Isabella, la última de las trillizas que permanecía desaparecida, fue encontrada sin vida días después del terremoto.
Las tres jóvenes eran inseparables. Estudiaron juntas la carrera de mercadeo, compartieron su etapa universitaria e incluso viajaron a Francia para completar su formación antes de regresar a Cali, donde continuaron trabajando.
“Eran superalegres, eran personas muy felices”, contó Carlos Augusto Saavedra, primo de las jóvenes, quien ha acompañado las labores de búsqueda desde el momento en que la familia conoció el desplome del edificio.
La familia también era reconocida por sus encuentros alrededor de la música y el fútbol. Jairo y Victoria eran aficionados a la salsa y al Deportivo Cali, y acostumbraban reunirse con familiares y amigos para escuchar música y compartir.
Ahora, mientras las máquinas continúan retirando toneladas de escombros en el lugar donde alguna vez estuvo su hogar, Ana María se recupera en una clínica y comienza el proceso más difícil de todos: aprender a vivir sin sus padres y sin las dos hermanas con las que compartió prácticamente toda su vida.
