Por Aquilino Cotes Zuleta

Por décadas, familias vallenatas y guajiras han ostentado el poder político como los Araujo, los Castro, los Gnecco, los Cuello y en la actualidad los Monsalvo Gnecco. Esta última ha logrado amansar el poder que, para algunos, es imbatible en el terreno electoral, a pesar que su figura relevante Luis Alberto Monsalvo -por segunda vez- ha sido apartado del cargo con una medida –provisional de aseguramiento- en un proceso penal que cursa en un juicio en su contra.

Este fenómeno político de los clanes según el dirigente gremial y ex senador Miguel Villazon Quintero obliga a que la juventud sienta una apatía por la política, porque en el Cesar se volvió la política de clanes y de familias. “Aquí la dirigencia toda es familia y heredan unos a los otros, les quitan la oportunidad a nuevas figuras del departamento. El otro problema es que no tienen dinero para enfrentarse a esos clanes, en sus campañas”, dijo.

Durante una entrevista con Miguel Villazón Quintero, me explicó que los clanes políticos –vigentes- manejan muy bien la política electoral en el departamento, traban cualquier asomo de rebelión entre sus filas o de manera externa, con el poder del dinero. ‘Sin dinero no hay votos’, dice el axioma en el Cesar.

“Hay que ser claro, la política hoy es un negocio, supremamente costoso, que afecta la democracia. Sin embargo, aquí hubo una generación que irrumpió contra una casta familiar y se dedicó a hacer política. La invitación a la nueva clase política es que arranque, que se presente al debate, para que puedan surgir figuras nuevas”, sostuvo.

“Lo que necesitamos es jóvenes que se proyecten, que hagan cosas. Yo convoco a la juventud que participe en política, que no tenga miedo a las castas familiares. “Quien quiera ser concejal, diputado, congresista, gobernador, etc. no tiene por qué pedirle permiso a nadie sino trabajar la política”, afirmó.

Al preguntarle que, si la dirigencia del Cesar se acabó, dijo que el problema está en que la dirigencia quedó en manos de una casta familiar, los gremios quedaron relegados, el empresario quedó relegado, el sindicalista quedó relegado, no los escucha nadie, porque cuando opinan eso no vale nada, lo que vale es lo del clan familiar”.

Pero, ¿cómo sería para reactivar los gremios del Cesar? Miguel Villazón contestó: “Invitando a los gremios y liderando esa convocatoria, desafortunadamente no hay liderazgo y la nueva clase dirigente no aparece seguramente porque la tiene absorbida el clan familiar”.

Sin embargo, todo no está perdido, como las veedurías que están presentes y cita un ejemplo de la carretera entre Valledupar y La Paz. “Hay una veeduría en la Paz y otra en Valledupar, que se han enfrentado a Invía que quiere cambiar el trazado de la obra, que en vez de llegar al terminal de transporte llegue al aeropuerto. Es decir, se acaba la recta para hacer una media almojábana ahí, una curva; lo que hemos tratado es evitar la curva Salguero y ahora Invía quiere hacer otra curva, es inaudito”, alega. Pidió motivar para que los gremios participen, como la Cámara de Comercio, Fenalco, ingenieros del Cesar, entre otros.

La otra gran problemática del departamento es que las clases políticas y gremiales del Cesar están totalmente en desacuerdo. “Lo que dice el gremio no lo escucha ni le presta atención la clase política y viceversa. Eso va en detrimento del desarrollo del Cesar. Ese es un eslabón que hay que cordializarlo y coordinarlo para llegar a un acuerdo”, concluyó. Hasta la próxima semana. tiochiro@hotmail.com @tiochiro.

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