El realismo mágico de Darío Pavajeau: Fonseca

El realismo mágico de Darío Pavajeau: Fonseca

Por Aquilino Cotes Zuleta

Por el patio parrandero de 19 metros de largo por 10 de ancho, en la casa de Darío Pavajeau Molina, barrio Novalito, caminaron todos los músicos vallenatos y de orquestas famosos de la región y Colombia.

Hasta allí llegaron al Festival Vallenato: Rafael Escalona, Rafael Orozco, Israel Romero, Leandro Díaz, “Poncho” y Emilianito Zuleta, Ivo Luis Díaz, Álvaro López, Alfredo Gutiérrez, Emiliano Zuleta Baquero, Juan Piña, Jorge Oñate, Diomedes Díaz, Joe Arroyo, “El Cocha” Molina, Poncho Cotes…; pero, el infaltable era “Colacho” Mendoza, él se lo gozaba, lo admiraba y lo veía como otro miembro de la familia Pavajeau Molina.

También fue anfitrión de presidentes de la República. Fue un gestor público para periodistas locales y del exterior. Era un custodio de todos, pero también de la música vernácula, la que le fascinaba como “Las Vacaciones de Emilianito”, la que nunca dejó de tararear.

Con su hermano Roberto Pavajeau (+), fueron los responsables de hospitalidades y guardianes de la música vallenata, interpretada por Luis Enrique Martínez, Alejo, Miguel López y El Chiche Martínez. Además, amigo personal del escritor Álvaro Cepeda Samudio, el Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez y su esposa Mercedes.

En alguna ocasión tuvo inconvenientes con su comadre Consuelo Araujo, por temas del Festival, pero más pronto que tarde se reconciliaban. Darío era un extraordinario anfitrión los 365 días del año, un hombre integral y transparente, leal en su posición como defensor del vallenato.

Traté a Darío por años por mi condición de periodista, fue un hombre apacible, que alternó su vocación de vigilante del folclor, con el de ganadero, gallero y agricultor en la finca Jericó de su familia. Hogareño con su esposa María Elisa y sus hijos Silvia, Vicky y Darío José.

María Elisa fue su amparo por décadas desde que se casaron. Caminaron juntos en un hogar tranquilo y sin sobresaltos. “Siempre lo apoyé y respeté, conviví con un hombre extraordinario, dueño de muchas virtudes…”, dijo. “Mi padre fue un hombre cabal”, agregó su hijo Darío Jose Pavajeau Baute.
Se recuerda que esa condición de defensor de la música lo llevó a que le brindaran reconocimientos especiales como el Título Honoris Causa que le otorgó la Universidad Popular del Cesar, en Valledupar.

Por su fallecimiento la familia ha recibido múltiples mensajes de condolencias, como el de Juan Fernando Fonseca Carrera, conocido como Fonseca, cantautor colombiano, quien ha obtenido varios premios Grammy Latinos y fue un gran amigo de Darío.

El mensaje de Fonseca dice: “Hoy resuena un acordeón en el cielo con la llegada del gran Darío Pavajeau Molina”.

“Se va uno de los más grandes del mundo vallenato. Su legado, su sensibilidad y su magia quedarán por siempre. Que afortunados somos de haberlo gozado, de haber compartido tantas parrandas en su casa en el valle. Le debo mi amor al vallenato a la familia Pavajeau y obviamente a mi querido Giova Lanzonni. Gracias Darío por fundar el Festival de la leyenda, gracias por darle la importancia al acordeón en nuestro adorado género vallenato, gracias por llevar este realismo mágico a otro nivel. Tu bacaneria, tu sonrisa y tu buena vibra serán nuestro mayor recuerdo. Mi sentido pésame a su esposa María Elisa, a nuestra adorada. @vickypavajeau, @silviapavajeau, @chepavajeau, a mi (@francescalanzonip, @lanzonistudio y a toda su familia. Hoy más que nunca celebramos la vida de Darío, hoy habrá parranda vallenata en el cielo”.

Rafael Escalona siempre respaldó a Darío como veedor de la música vallenata, fueron amigos entrañables junto a Gustavo Gutiérrez Cabello y su participación como miembro de la Fundación Festival Vallenato fue siempre escuchada y de aportes a la estructura vernácula.

Darío fue la estampa representativa de la cultura, la política y la física tradición social del departamento del Cesar. Descansa en paz apreciado amigo. tiochiro@hortmail.com