¡Dios te bendiga, Lizdanys Martínez!
Por Aquilino Cotes Zuleta
El pasado viernes 21 de agosto falleció en Valledupar Liz Danys Martínez Quiroz, a sus 42 años de edad, una de esas mujeres que nacen destinadas para hacer el bien, para ser protectora y querida por todos. Una mujer llena de bondad, cariño y portentosa.
Liz Danny era oriunda de Guasimal (Bolívar) un pequeño pueblo en donde todos sus habitantes se conocen y en donde la tranquilidad y salud de su gente es común y corriente, allí vive casi la totalidad de su familia, aunque varios han fallecido como su mamá Ana. Vive aún su papá Cristóbal.
Seguramente Dios la puso en el camino de muchas personas, para ser ejemplo de grandeza y de rectitud. Una mujer de hablar pausado, de sonrisa ligera y mesurada. Pero era soberbia para amar al prójimo, leal y con una cualidad especial para defender a quien se le hiciera merecedor.
Les cuento la historia: Liz Danys Martínez Quiroz llegó al seno de mi familia cuando mis tres hijos eran unos muchachos, prácticamente niños. Fanny Zuleta mi tía, esposa de Colacho (+) fue quien la recomendó porque en su casa trabajaba su hermana Malvis Martínez.
Liz Dany llegó a nuestra casa en el barrio Obrero de Valledupar. Permaneció con nosotros aproximadamente 25 años, en dos épocas, porque se casó con Hernando un comerciante informal, mi esposa y yo fuimos sus padrinos de boda. Tiempo después la pareja tuvo un hijo: Carlos Manuel. Pero, la ausencia de Liz Danny empezó a notarse en nuestro hogar, porque ella tenía el control de todo.
Ella sabía milimétricamente donde estaba cada cosa en la casa. A Liz Dany le tocó aprenderse los colores de las medias, los pañuelos y la ropa de cada uno de nosotros. El hijo mayor Marlon Andrés estudiaba Ingeniería Civil en la UIS en Bucaramanga y la llamaba para que le recuperara un libro que había olvidado. El segundo, José David estudiaba medicina en la Universidad del Magdalena, la llamaba para encontrar algo y muy semejante pasaba con Andrés David quien estudiaba Contaduría en la Universidad Popular del Cesar.
Cuando no hallábamos algo la llamábamos y asunto resuelto. “Las medias de Jose David que tienen las rayas color azul están en la segunda gaveta del escaparate del cuarto de Marlon”, explicó una vez. Ella era precisa para encontrar algo, tenía una memoria impresionante.
Las luces navideñas y demás accesorios de fin de año, cuando ella no estaba, eran nuestro dolor de cabeza, nada aparecía. Entonces la llamábamos por teléfono y ella explicaba cada caso.
Uno la veía organizado toda la ropa de cada uno. No se equivocaba, “esto es de Marlon Andrés, esto es de Jose David y esto es de Andrés David. Esto es del papá y esto es de la mamá”, decía en voz baja. Uno le podía preguntar a cientos de kilómetros por algo de la casa y ella respondía dónde encontrar lo que se buscaba.
No era solo en los quehaceres domésticos, ella era acuciosa y observadora. Podía ir con los ojos cerrados a buscar algo que nosotros no encontrábamos.
A pesar de su corta edad sabía cocinar como la mejor chef. En un abrir y cerrar de ojos preparaba el almuerzo o una cena sabrosa. Se sabía el gusto de cada uno de nosotros.
Aceptó regresar y trabajar por días y la felicidad volvió.
Ella retomó sus quehaceres. Liz Danny padecía un cáncer de mama y después de varios años de lucha falleció y fue sepultada en su pueblo natal Guasimal (Bolívar). Nos despedimos de ella, Dios la tenga en su diestra a esta noble mujer. Gracias Liz Danny por tu gratitud, no te olvidaremos. Dios te bendiga. Hasta la próxima semana.
Aquilino Cotes zuleta
tiochiro@hotmail.com
