Homenaje póstumo aMiguel Velandia Niño
Por Aquilino Cotes Zuleta
El pasado 10 de marzo falleció en Valledupar Miguel Antonio Velandia Niño, un hombre probo, generoso y familiar quien era el esposo de una de mis hermanas.
En el sepelio pronuncié las siguientes palabras en su honor: “Hoy nos hemos citado a esta parroquia de ‘Las Tres Ave María’ para despedir terrenalmente a mi cuñado Miguel Antonio Velandia Niño, de 83 años.
Tuvimos la designación de Dios que él se integrara con nuestra familia Cotes Zuleta. Con su esposa Deisy construyeron un hogar juicioso. Deisy falleció hace 6 años aproximadamente.
Miguel se hizo un varoncito trabajador de la Caja Agraria a los 13 años y sus hermanos Matilde, Adiela, Edilma, Orvidio, Nidia, Laudelina y Nemesio lo admiraban.
Aquel hombrecito flaco y de rostro enrojecido a causa del penetrante frío de su tierra Cáchira, Norte de Santander, logró congraciar al entonces gerente de la Caja Agraria. Allí, también le cayó en gracia a la esposa del gerente.
Empezó una carrera ascendente, sin traumatismo ni afanes y a pesar de que abandonó sus estudios de bachillerato su principal propósito era trabajar para ayudar a su familia.
‘Migue’ se convirtió en el funcionario más puntual en llegar a su trabajo de la Caja Agraria, con media hora de anticipación, y salía media hora más tarde que sus compañeros. Así fue creciendo hasta cuando en reconocimiento de sus méritos lo ascendieron.
De la Caja Agraria de Villa Caro, pueblo cercano de su terruño, fue nombrado subdirector de la Caja Agraria en el municipio de Codazzi. Migue llegó a Codazzi el 8 de octubre de 1971.
Muchos me han dicho que lo primero que hizo fue tomarse dos vasos de agua bien fríos, para apaciguar la sed.
Pronto llegó a su oficina y se presentó ante el director. Allí mismo, conoció a quien fue su esposa: Deysi Rosa Cotes Zuleta, mi hermana, hoy también fallecida, hace 6 años. Fue un ‘flechazo’ que los electrizó y con el pasar de los días se hicieron novios y se casaron el 24 de enero del año 1976, entre sus padrinos estuvo Laudelina Niño, la mamá de Migue.
Cuatro años después fue nombrado director de la Caja Agraria en Pailitas y le dieron otro voto de confianza: director supernumerario en Valledupar.
Aquí en Valledupar fue gerente encargado regional de la Caja Agraria en los departamentos de Atlántico, de Bolívar y del Cesar y se pensionó siendo subgerente regional.
Hablar de ‘Migue’ y recordarlo es como leer un buen libro. Creció tanto como persona y familiar y como funcionario dándole exigencias a su propio ego, fue un gran lector y receptor de radio y televisión.
Este hombre querido por nosotros, por las familias Velandia Niño y Cotes Zuleta Sander fue el ´’motor’ de una familia plena: con su esposa Deysi y su hijo Luis Carlos y Patricio, con Adriana Cristina, Jorge Miguel, Jesús Gabriel y Sofía Valentina. Mi papá, lo admiraba y manifestaba lo probo, carismático y lo especial que era ‘Migue’.
Este tributo póstumo es para ‘Migue’, un hombre de estirpe conservadora. Un consumado católico, prudente y acucioso lector.
‘Migue’ fue un hombre locuaz que no reconoció el odio como puntada de enemistad y tampoco fue orgulloso para recordar pasados negativos.
Ya pensionado y recién salido de una delicada cirugía que le devolvió la vida para contar con él muchos años más, hoy en su última morada le decimos que estamos orgullosos de él. Con él, yo, conversaba mucho de política y de su partido conservador.
Es seguro que Miguel Antonio Velandia Niño fue un hombre curtido por la generosidad, lleno de paz interior y respetuoso, un autodidacta quien, por su naturaleza, fue un hombre sensato, familiar y querido por todos. Hoy están juntos Miguel y Deisy al lado de nuestro señor Jesucristo. Muchas gracias, Dios nos bendiga a todos”. Hasta la próxima semana. tiochiro@hotmail.com
