Por los delitos de homicidio en concurso heterogéneo con concierto para delinquir, ambos considerados crímenes de lesa humanidad, Rodrigo Tovar Pupo, conocido como ‘Jorge 40’ recibió una nueva condena en su contra de 40 años de prisión.

La decisión estuvo a cargo del Juzgado Cuarto Penal del Circuito Especializado de Bogotá, que además fijó el pago de 6.500 salarios mínimos legales vigentes.

Los hechos que motivaron esta condena sucedieron el 14 de octubre de 1999, cuando en Bogotá fueron asesinados el comerciante Rubén Darío Quintero Fuentes y su escolta Rafael Eusebio Ovalle Daza, ambos oriundos de Valledupar, quienes quienes habían viajado desde Valledupar para cumplir una cita en la Fiscalía General de la Nación, cuya finalidad era la de aportar elementos materiales probatorios en la investigación del homicidio del padre de Rubén Darío, el señor Sixto Tulio Quintero.

Además señala que las declaraciones de Rubén Darío estaban orientadas a esclarecer y colaborar con el homicidio de su padre, quien fue secuestrado y asesinado en cautiverio por el grupo paramilitar al mando de Rodrigo Tovar Pupo.

En el proceso la Fiscalía argumentó que, ‘Jorge 40’ tenía posición de tomar decisiones en el grupo paramilitar, como la de ‘dar de baja’ a Rubén Darío Quintero Fuentes, «pues entre los frentes que comandaba se encontraba el de Valledupar y fue precisamente allá donde dispuso, como actos preparativos y de ejecución, el seguimiento durante 2 o 3 meses de ese objetivo, la misión directa a Luciano Rojas Serrano —alias Alex o Henry, la orden de abortar el plan en esa ciudad y encomendar al mencionado subalterno a fin de que se comunicara con alias Lino o 36, para que este, teniendo la descripción de esa víctima, lo asesinara en Bogotá».