De ‘papucho’ a tigre

De ‘papucho’ a tigre

Por: Antonio María Araújo Calderón

En algún momento dijo sabiamente el Papa Francisco: “Yo le tengo pánico a los salvadores de la patria entre comillas, un político que no tenga historia, un político de laboratorio, …, entonces en la política cuál es tu historia, cuál es tu pertenencia …”, palabras que cobran extremada importancia a pocos días de enfrentar la segunda vuelta presidencial, en este país del Sagrado Corazón.

Buscando la historia de Abelardo De la Espriella, recuerdo al hoy candidato en un apartamento del norte de Bogotá, cuando era ‘Papucho De la Espriella’, lo conocí como colaborador del maestro Iván Villazón en sus labores folclóricas y administrativas de la recién creada Valdupari Records, sello disquero del cantante. Fanfarrón como el que más, su inmenso deseo de hacerse notar rayaba en fantochada perniciosa.

Tal vez esa actitud imprudente, vanidosa y su inclinación metrosexual, sumado a que nunca pasó por su cabeza que podría ser candidato presidencial, lo llevó a públicamente profesar su ateísmo circunstancial, a considerar atrocidades con gatos como simples pilatunas juveniles, a pomposamente utilizar atuendos y poses gansteriles o a despreciar la cocina criolla, base de la alimentación de muchas regiones del país. Dice un amigo que este candidato es como un pitillo, “plástico por fuera y vacío por dentro”.

Luego apareció ya como propietario de una firma de abogados representando casos de notoriedad nacional y ahí sí mostró su codicioso talante como figura pública, opacando el ético ejercicio de su profesión de abogado con la apropiación irregular de dineros particulares. Así lo afirmó entre otros David Murcia Guzmán, creador de DMG, quien lo acusó de quedarse irregularmente con el dinero producto del engaño a miles de incautos ahorradores.

Lo vimos en Santa Fe de Ralito, muy diligente asesorando a los jefes paramilitares que luego serían extraditados a los Estados Unidos, porque según el presidente de la época, Álvaro Uribe Vélez, desde su sitio de desmovilización seguían al frente de sus ejércitos irregulares traficando con drogas. La barbarie paramilitar estableció una estela de muerte y por mucho que se esfuercen los medios de comunicación en soslayarlo, en algún momento la historia tendrá que juzgar a sus protagonistas.

Ahora recordamos a Rosa Elvira Cely, la mujer de 35 años víctima de un feminicidio en el Parque Nacional de Bogotá, cuya familia manifestó sentirse maltratada y revictimizada por la actitud agresiva del abogado. También se conocen los vínculos con Alex Saab, acusado en Estados Unidos de conspiración y lavado de activos, como agente del régimen venezolano. Su cercanía con parapolíticos condenados es larga, Jorge Visbal Martelo, Eleonora Pineda, Rocío Arias, Dieb Maloof, etc.

Esta es la historia de quien quiere ser presidente de Colombia y que de lambón ‘papucho’ pasó recientemente a tigre, el cual, según sus mismas palabras, “va a destripar a petristas como un cáncer”, peligrosa expresión. Ya a esta altura solo toca esperar unos comicios limpios y que sean los colombianos quienes decidan si prefieren a un defensor de derechos humanos o a una defectuosa caricatura que no se sabe si es la de un político aspirando a un alto cargo o la de un cantante vallenato histriónicamente divirtiendo a un público.