Por Oscar Martínez Ortiz  

Al estar en sus calles se experimenta esa agradable sensación de tranquilidad, se respira pueblo. Su gente resulta tan familiar que cualquiera no alcanza a distinguir el grado de afinidad que se produce con sólo intercambiar unas cuantas palabras con alguien tan desconocido, pero que en cuestiones de segundos se convierte en una persona de confianza.

1) Calor humano. 

Su aspecto arquitectónico es un deleite para los ojos de propios y visitantes, sus diseños y la infraestructura física de viviendas y calles despiertan admiración.

2) Desarrollo urbanístico. 

Recorrer sus rincones es un reencuentro con la historia, con las tradiciones pueblerinas, con los cuentos infantiles sobre tío conejo y tío tigre, sólo que ahora tanto niños como adultos no tendrán que ir al campo a buscar leña ni a recoger agua en el río. A sus viviendas llega el agua por el grifo, los ilumina la energía eléctrica y el gas natural está disponible en sus cocinas.

3) Mejor municipio con saneamiento básico. 

Un pueblo de tierra prolífica que ha parido grandes intelectuales, poetas, músicos, folcloristas y humoristas criollos. De sus entrañas surgieron personajes como Pacho Becerra, José Antonio Murgas y Clemencia Arzuaga, entre otros políticos; El poeta Pedro Olivella; el cantante, acordeonero, compositor y verseador Fortunato Fernández, el cajero Juan Crisóstomo Ramos Mendoza, el legendario acordeonero Juan Muñoz Guerra, el acordeonero Elías Mendoza, los integrantes de las tres guitarras Antonio Brahím, Juan Calderón y Hugo Araujo, el destacado verseador y cajero Críspulo “El monito Arzuaga”, muchos cantantes como Carlos Lleras Araújo, Ivo Díaz, Yuve Seohanes, Mono Zabaleta y Yimi Murgas, los compositores Jorge Calderón y Gustavo Calderón. Por algo el maestro Leandro Díaz prefirió a este pueblo como su tierra, pese a ser oriundo de Hato Nuevo.

4) Riqueza cultural y musical. 

 En muchas regiones elaboran bollos de mazorca, pero los de esta población son inigualables. Como dice la canción “es un pueblo hermoso cargado de bendiciones” tanto que se da el lujo de tener el restaurante más popular de la región sin tener una sola cuña radial, su mejor publicidad es “el voz a voz” que habla de “La Lule”.

5) Exquisita gastronomía. 

 Conversar con su gente es reír un poco y a veces a carcajadas, los raizales de este pueblo tienen la chispa, la jocosidad y la picardía para hacer de cualquier hecho un buen chiste. Como olvidar las jocosidades de Andrés Becerra, Juan Raúl Murgas, “Kiko” Arzuaga, Eduardo Guerra y Jairo Becerra, legado que mantienen vigentes “El Perreyeye”, los hermanos Jairito y “El Chiche” López, y “El Papi” Calderón, entre otros.

6) Cultura picaresca.  

Su iglesia y su plaza principal son de obligatoria visita, allí la Virgen del Perpetuo Socorro bendice a todo aquel que sepa apreciar los valores espirituales de un pueblo temeroso de Dios. Patria chica de dos reconocidos sacerdotes: el padre Enrique Iceda y el padre Armando Becerra. 7) Pueblo muy religioso.    

 No hay mendigos, cero zonas de tugurios, todos tienen un techo donde albergarse. A pesar de no tener un gran comercio, su economía es auto sostenible con la actividad ganadera y agrícola. 8) Economía muy productiva.     

 Sus corregimientos con sus vías de acceso pavimentadas se convierten una importante despensa agrícola y ganadera de la región.

9) Primera cadena económica. 

 Rodeado por la Serranía del Perijá y bañado por el rio Cesar, es un pueblo premiado por la naturaleza, sus tierras son benditas.

10)  Un pueblo hermoso y bendecido. 

 Pero la lista continúa, éstas son sólo las primeras 10 cosas positivas de San Diego, uno de los municipios más hermoso del departamento del Cesar, donde no hay forasteros porque prevalece la hermandad, la solidaridad y el sentido de vecindad. Un pueblo tradicional, pero en sintonía con la modernidad. Las costumbres permanecen. Las nuevas generaciones se superaron sin perder de vista su propia idiosincrasia, la cual se conserva pura e intacta con sus peculiares características.  

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