¿Seré yo o seré mi máma?:el discurso de Abelardo

¿Seré yo o seré mi máma?:el discurso de Abelardo

Por Aquilino Cotes Zuleta

El vocabulario que usa el señor Abelardo de La Espriella contra el presidente Petro y el candidato presidencial del progresismo en Colombia, Iván Cepeda Castro, se parece más a las peleas que casan mujeres y hombres del “bajo mundo” de la drogadicción y la ignorancia del vociferante que raya con la decencia para ofender.

Llama al presidente Gustavo Petro “jefe de la mafia”, sin pruebas ni evidencias, y cada una de sus palabras están impregnadas de “veneno” y calificativos indecentes, se parecen más a él que al otro.

Yo no le he escuchado un discurso coherente y de unidad, mucho menos de contenido sobre la economía y salud del país. Su discurso como ateo fue voraz, pero días después dijo que ya no lo era, que había sido una mentira piadosa.
Su discurso es pulsante, meramente polarizador y sostenido por un aterrador populismo, que insinúa -de llegar a la presidencia- a la confrontación directa contra la oposición o sea la izquierda colombiana y la clase desfavorecida. Seguramente volverán las barbaries.

Su copartidaria Paloma Valencia es nieta del expresidente conservador Guillermo León Valencia (1909-1971) el segundo presidente del abominable Frente Nacional, época en la que nacieron las guerrillas de las FARC y el ELN.

Pues bien, hoy Paloma Valencia está en coalición con Abelardo, pero hace unos meses era su peor enemigo hasta el extremo que en una entrevista de Caracol, Paloma Valencia declaró que Abelardo: “no tiene ni idea del sector salud ni de la cosa pública, en los temas de las reformas, no sabe qué es el Fosyga, no tiene ni ideas del problema que hay con el SOAT. No sabe que es lo que está pasando en la transición energética, no entiende los cargos de confiabilidad. Saber grabar videos y hacer show con música es distinto”, preciso Paloma Valencia.

De La Espriella -por su vocabulario desatinado y ‘culebrero’ (para usar un término muy de nosotros los costeños)- me hace recordar más a “El Flecha” que describe David Sánchez Juliao en su mágica y genial obra literaria. A diferencia, David Sánchez tenía talento para descifrar la cultura popular, De La Espriella es un consumado gritón. Su retórica divide.

El discurso de Abelardo de la Espriella se considera ultraderechista, populista y polarizador, caracterizándose por una oratoria, repito, de confrontación contra la izquierda y su escaso discurso es de panegírico porque siempre cae en el yoísmo para llamar la atención como protagonista. Aunque no es un mitómano consumado, está muy cerca y eso les hace daño a las instituciones del Estado y a sus prácticas que suelen falsear la realidad o confundir con sus historias costumbristas, faltos de contenidos. Una vez dijo: ‘¿Si yo tengo vida de rey para qué quiero ser presidente?’

Esa frase me recuerda al loco del barrio quien salía a la puerta de la calle bien temprano de mañana, miraba para todos los lados y se preguntaba: “¿Seré yo o seré mi máma?, si cojo el machete soy yo, pero si cojo el canasto soy mi máma”.

En fin, este desenfrenado que compite la presidencia con el filósofo Iván Cepeda Castro es un tipo que no defiende ideales, habla por conveniencias. Monta peleas para tramar al adversario.

En una de sus alocuciones dijo: “usted señor Petro y usted señor Cepeda son un par de bandidos”, pero unos meses antes los había defendido en rueda de prensa. Es un candidato que cambia sus posturas solo para confundir. Uno no sabe -de verdad- si cuando acusa que Petro y Cepeda van a comprar votos es para distraer la atención para él hacer de las suyas. Llora cuando gana y llora cuando pierde, ‘lanza la piedra y esconde la mano’, para confundir. Hasta la próxima semana. tiochiro@hotmail.com.