“Viejo Valledupar si te volviera a ver como tú fuiste ayer, típico y colonial. Casitas de bahareque con sus palmas caladas, hojas de calicanto y sus tejas coloradas… Hoy te veo renacer dejando todo atrás, pero nunca serás como tú fuiste ayer…”, esta composición denomina Viejo Valledupar, de Rodolfo Bolaños, es el vivo reflejo de lo que añoran los habitantes de la capital del Cesar, quienes hoy con alegría celebran el 472 cumpleaños de una ciudad, que es más de cultura, folclor y tradición.

A Valledupar, ciudad de los Santos Reyes, se le han dedicado canciones con un hondo sentimiento, acreedora de admiración y entusiasmo, nostalgia y añoranzas de un pasado, que hoy la hacen un terruño incomparable que sueña con progreso, desarrollo y una reactivación tras los duros tiempos vividos a causa de la pandemia.

ASÍ NACIÓ

La tribu Chimila remonta los inicios del viejo Valledupar, donde la máxima autoridad era el “Cacique Upar”, quien como líder indígena dio nombre a esta tierra, que hace 471 años comenzó a denominarse ‘Valle de Upar’ y con el tiempo se simplificó a Valledupar, en honor además a los valles que agrupan a las montañas y rodean este territorio.

El gobernador de Santa Marta, Cartagena y otras ciudades; Miguel Díaz de Armendáriz, después de producirse la muerte de Rodrigo de Bastidas, nombró en su reemplazo a Hernando de Santana, quien lideró la fundación de Valledupar el 6 de enero de 1550, fecha que coincide con la celebración de los Santos Reyes, de ahí su seudónimo ‘Ciudad de los Santos Reyes’.

En el libro ‘Valledupar, Música de una Historia’, del historiador Tomás Darío Gutiérrez, se narra que Valledupar se convertiría en una de las primeras provincias que proclamarían el grito de la independencia. Indica que la ciudad y los pueblos pertenecientes a su jurisdicción, que se extendían en ese entonces desde El Molino y San Juan del Cesar hasta Becerril y San Roque, con sus tribus indígenas, lograron preparar silenciosamente el grito de la libertad, situación que el pueblo confió a la voluntad de sus mejores líderes.

Los integrantes del cabildo decidieron organizar y plasmar la fecha para proclamar la independencia de Valledupar. Fue así, como el 4 de febrero de 1813, cuando el cabildo inició una sesión pública en la que se proclamó, como era de esperarse, la independencia de la ciudad.

Valledupar está ubicada al norte del Valle del Cesar, entre la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá, al margen de los ríos Cesar y Guatapurí, en la Costa Caribe colombiana. Cuenta con una extensión territorial de 4.493 kilómetros cuadrados y presentando un registro de 459.349 en el crecimiento de sus habitantes, que incluyendo su área metropolitana, Valledupar llega a reunir más de 600.000 habitantes, según el censo poblacional del DANE. Está conformado por 25 corregimientos y 102 veredas.

Para el año 1710, según los registros notariados, la población de Valledupar se mantenía en un promedio de 1.500 a 2.000 personas. En 1932 Valledupar contaba sólo con dos barrios, El Cañahuate y Los Cerezos, además de un sector pequeño del centro, logrando alcanzar una población estima entre 5.000 a 10.000 habitantes, recordó el historiador, Francisco Valle Cuello

Entre tanto, Tomás Darío Gutiérrez, también historiador y estudioso de la creación de Valledupar, ha manifestado que la creación de Valledupar tiene dos etapas: una pre-hispánica y otra pos-hispánica, es decir, la Valledupar de los españoles y la el Cacique Upar.

Para el año 1528 llegaron españoles desterrados por la falta de desarrollo, cultura y comercio añadiéndole las problemáticas que presentaba el territorio hoy llamado Valencia de Jesús de donde provenían. En 1532, Valledupar ya comenzaba a adquirir forma de ciudad, por el amplio territorio que se formaba y extendía rodeando las montañas y valle que en su momento pertenecían e identificaban a la ciudad. Ya para 1580, a Valledupar la adornaban ocho manzanas de casas coloniales, construidas en el centro de la ciudad, con una infraestructura propia de la cultura que hasta el momento sigue intacta en esta zona.

En 1937, Valledupar inició una era de desarrollo económico de la mano de un presidente hijo de una vallenata, Alfonso López Pumarejo, quien dotó a la ciudad de carreteras y vías que conectaban a esta población con ciudades como Riohacha en el departamento de La Guajira y Fundación, Magdalena.

Considera que la Valledupar de hoy es una sorpresa, se está convirtiendo en una tremenda ciudad. La gente está encantada y el nombramiento de la Unesco como Ciudad Creativa de la Música, abre los caminos al emprendimiento y al fortalecimiento de la cultura, como principal arma de crecimiento para esta localidad.

COMPROMISO CON EL PUEBLO

“Cumple años la ciudad de historia y tradición, lo queremos celebrar con el compromiso que siempre hemos tenido con Valledupar. Será una celebración con mucha austeridad porque todavía estamos en pandemia, se cumplirá con los protocolos de bioseguridad para no dejar pasar por alto el día, sino sentir y transmitir al pueblo vallenato el compromiso que tenemos como autoridad”, manifestó el alcalde de la ciudad, Mello Castro.

Este año Castro hizo especial mención a la Carrera de los Santos Reyes, la cual se ha convertido en una plataforma deportiva para mostrar las riquezas turísticas de Valledupar. “Saludo a los más de 700 deportistas que participarán en la Carrera, en el marco de la celebración del cumpleaños 472 de Valledupar. A quienes nos visitan les brindamos la hospitalidad de nuestra gente y nuestra cultura”, dijo.

El País Vallenato

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