Con siete meses sin recibir salarios, deudas de primas, vacaciones, cuatro años sin entrega de dotación y falta de otros beneficios laborales, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Valledupar celebra 51 años de fundación.

Esta institución se creó formalmente en 1971, sin embargo, desde 1968 ya venía operando en esta ciudad atendiendo las emergencias que para aquel entonces se presentaban y que en la actualidad se siguen presentando. Principalmente incendios forestales en temporada seca, incendios vehiculares y estructurales para los cuales más de 60 hombres de la línea de fuego activos y operativos están prestos para acudir al llamado de la comunidad.

Para la época en que se fundó el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Valledupar, el gobernador era Alfonso López Michelsen y el alcalde de la ciudad, Jorge Dangond Daza, quienes gestionaron traer desde Santa Marta, la primera máquina de bomberos, principalmente para sofocar los incendios que se presentaban en los cultivos de algodón.

Luego vieron la necesidad de conformar un Cuerpo de Bomberos siendo los fundadores según el acta, los sub tenientes: Manuel Fajardo Céspedes, Jaime Orozco Gámez, Octavio Romero Espejero, Guillermo Restrepo García y Guillermo Murcia. Los bomberos Hebert Ramírez Botello (fundador), Luis Alberto Mestre y Luis Guillermo Camacho.

Uno de los bomberos que actualmente conforman esta entidad es Álvaro Muegues, quien destacó que lleva 16 años en la carrera bomberil.

“Siempre tenemos el afán e intención de brindar un servicio a la comunidad, direccionado para atender las emergencias de Valledupar y sus alrededores, y en las zonas de influencia donde nos necesiten. Es muy grato pertenecer a esta institución ya que es una manera de retribuir a una comunidad un servicio oportuno a pesar de las dificultades, para nosotros es primordial ayudar a la comunidad”, contó Muegues.

Dijo que en esta temporada de ‘cero’ lluvias pueden atender hasta 10 incendios forestales diarios, por lo que hizo un llamado a la comunidad a tomar las precauciones necesarias y evitar que sucedan.

También dijo que otra de las emergencias que atienden son inundaciones, rescates de animales, humanos, material peligroso, entre otros.

A pesar de las limitaciones que les trae trabajar sin recibir salarios o la dotación personal, como lo es uniformes nuevos y quizás lo más primordial las botas de seguridad que les permita soportar las altas temperaturas de los terrenos en incendios forestales, siguen prestando el servicio llenos de pasión y entrega.

Por ahora en este inicio de 2022, solo esperan que sus condiciones laborales sean mejoradas por parte de la Alcaldía de Valledupar que es la entidad encargada de aportar los recursos para la firma del contrato.

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